Tareas para la casa: ¿son o no recomendables?

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Con la llegada de marzo y el comienzo del año escolar retorna la discusión de la importancia de las “tareas para la casa” que los estudiantes deben realizar fuera del horario de clases.

Algunos padres han utilizado las redes sociales para hacer verdaderas campañas en contra de esta práctica, mientras que hay docentes que la defienden y justifican.

El académico Mario Sánchez, de la escuela de Pedagogía General Básica de la U. Católica del Maule sede Curicó, aclara que esta discusión no es nueva, más aún cuando la jornada escolar completa deja menos tiempo libre.

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Mario Sánchez

“Ciertos países, como Colombia, formulan leyes para prohibir las tareas fuera del horario formal de las escuelas y favorecer con ello la recreación y el tiempo libre”, asegura.

Y agrega que “no hay que desconocer que muchas tareas se ven condicionadas por el nivel de estudios de los padres y recursos que tenga la familia, incluso en algunos hogares los estudiantes se encuentran sin padres que los apoyen. Mayor atención debe tener la reflexión si las tareas deben realizarse en grupos, lo que se hace más complejo al tener que coordinar las acciones con otros estudiantes y a veces requiere el desplazamiento de los mismos y sus apoderados”.

Sin embargo, el docente asegura que una tarea bien definida puede ayudar a formar hábitos de estudio, colaborar con aprender a distribuir el tiempo y reforzar o profundizar aprendizajes.

“Se recomienda a los docentes, procurar que la tarea sea breve, que tengan relación con objetivos definidos, ser precisos con los procedimientos, ser claros en la instrucción, para que los padres -sobre todo de los más pequeños-, tengan claridad sobre lo que hay que hacer y cómo apoyar”, aconseja.

tareas_bPero también estas labores pueden ayudar a los padres y apoderados. “Pueden encontrar en las tareas –dice- una oportunidad para socializar con sus hijos en torno a la educación, apoyar y jamás criticar tareas o solicitudes de profesores delante de sus hijos, además de procurar los espacios adecuados, con buena iluminación y sin distractores”.

La clave, según Sánchez, está “en la comunicación sistemática entre padres y profesores, hay un llamado para entender lo que se pretende y, más aún, el modo de cómo hacerlo. La recomendación es comprometer nuestros mayores esfuerzos como docentes y familia en un objetivo compartido, una educación que busca el desarrollo integral de la persona, donde los padres o apoderados son fundamentales, y ellos tienen “la tarea en la casa”, de apoyar y escuchar a sus hijos en forma permanente”.

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