Mariel Mariel, cantante chilena radicada en México: “Mirar el mundo desde aquí me ha servido para pensar en América Latina”

Mariel Villagra participó con su voz en variados discos antes de publicar el suyo el año 2007, llamado «No me despierten!». Hija del músico Pedro Villagra (integrante de importantes grupos como “Santiago del Nuevo Extremo” y “Huara”), lleva la música en las venas y en los genes. Por el talento desplegado en su primer regsitro, Mariel estaba llamada a convertirse en una de las joyas de la música femenina nacional.

Actualmente vive radicada en México, en donde no sólo pasa a llamarse Mariel Mariel, sino que profundiza sus avances y progresos, forjándose un nombre importante en el complejo mercado del norte.

Sólo por anotar algunas cosas: ha trabajado y colaborado con importantes artistas de la escena local mexicana como Leonel García (del dúo Sin Bandera), Juan Manuel Torreblanca, Julieta Venegas, Cafe Tacvba y Natalia Lafourcade (con quien grabó el clip de «Nos llevamos tan bien»).

Por si eso fuera poco, recientemente formó parte del festival Vive Latino en pleno DF y del tributo alternativo a Juan Gabriel, oportunidad en la que recrea en clave electro-pop el romántico tema «Me gusta bailar contigo».

Reconoce que ha potenciado una forma colectiva de entender la música, organizando y liderando atractivos conciertos llamados “Los acústicos en el parque”, ciclo de conciertos en la capital mexicana por los que han pasado artistas como Juan Cicerol (México), Daniela Spalla (Argentina), Natisú (Chile), Sonido Landon (Chile), Mon Laferte (Chile), Paz Quintana (Chile) o Esteman (Colombia).

La artista forma parte de los espectáculos que incluye la versión 2016 del Fstival de Innovación Social fiiS.

Para quienes siguen sus pasos, Mariel Mariel tiene una tremenda gracia: no deja de crecer…

¿Por qué varías tu nombre en México a Mariel Mariel? ¿Hay una suerte de mantra ahí?

– ¡Si, mantra!… Parte porque era el nombre de mi myspace y en el DF me empezaron a llamar así, me gustó y se quedó. También tiene que ver con vivir en dos lugares, con mirarse en un espejo, con que todo tiene más de una dimensión.

Con tu primer disco, en nuestra revista dijimos que “este disco debut -lleno de melodías frescas- revitaliza la escena musical”… En México parece que han pensado de manera similar, porque tu trabajo ha recibido muy buenas críticas y una atractiva recepción. ¿Cómo aprecias eso?

– Lo aprecio y me estimula para seguir creando cosas nuevas. Cuando salió mi primer disco, no tenía ganas de seguir viviendo en Chile, probé con México y nunca he dudado de que ha sido el mejor lugar para pensar, crear, crecer y amar, en esta etapa de la vida. Hay una escena grande, construida por representantes de todo el continente. Se hace dinámico y revitalizante que todo el tiempo estén pasando cosas.

Tú carrera ha sido bien ecléctica, juntando desde raíces latinoamericanas, rock y pop electrónico. En ese sentido, ¿hacia dónde crees que ha caminado tu búsqueda radicándote en México?

– En lo musical hacia los ritmos latinos. Mirar el mundo desde México me ha servido para pensar en el continente, y cantar desde un encuentro directo con la calle, con las calles y las casas de Latinoamérica. Con su clase media llena de gestos nostálgicos. Con cómo nos defendemos del sistema, para crear uno propio, con nuestra sensibilidad y necesidad de afecto.

¿Dirías que encaminas tu carrera hacia un punto establecido? ¿Cuál sería ese punto?

– Hacia una realidad positiva. Hacia un paraíso que puede ser el lugar donde estás sentado, leyendo en este momento. Hacia un trato de afecto sincero y de verdades directas. Hacia la consciencia.

¿Cómo sientes tus vueltas por Chile? ¿Con qué impresiones te vas?

– Siempre ha estado muy bueno. He tocado en Valparaíso, en Lollapalooza, compartiendo siempre con otros artistas como por ejemplo Carla Morrison y Manuel García, que son para mí, cada uno, una figura especial de música, historias y cariño. También he podido hacer acústicos en Santiago, muy íntimos, junto a mi papá, Pedro Villagra, acompañando mis canciones con varios instrumentos, soleando como él sabe. También cantamos algunas suyas. Esos encuentros siempre son místicos.

Cuando me voy siempre quedo con la impresión de que en Chile, más bien en Santiago, el trato de la gente es agresivo. Muchos caen en querer demostrar “quiénes son” o en su prisa obsesiva, sin pensar quién es o quién puede ser la persona que se tiene en frente. Seguimos muy militarizados.

Pero por otro lado no dejo de pensar que es mi casa, mi barrio, mis amigos. La gente exige sus derechos, persevera. Se fuma en la calle, se cultiva en las casas, se toma pisco sour y se comen empanadas los domingo. Me encanta que ya no se fume en los carretes, me dura más la pila.

Tu discografía incluye “No me despierten” de 2007 , “La música es buena” del 2011 y el reciente “Foto pá tí” ? ¿Centras en este último tus presentaciones en Chile?

– Sí, lo grabamos en México y se arma con un sonido que mezcla lo orgánico con lo electrónico, es un juego de estilos. Es pop, es latino, es alternativo y es hip-hop. Nuevos colores con identidad multicultural. Mis amigos lo han llamado reggaetón intelectual o caribe darks.

Es un disco hecho desde las entrañas, directo, que recoge y alude en muchos niveles al hip-hop, que me marcó mucho cuando vivía en Chile, pero también recojo otras corrientes latinas como el moombhaton, que son cada vez más fuertes en todo el mundo.

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