Tito Escárate y su nuevo disco: “Cada minuto se va dibujando en un tiempo sin tiempo”

A los 12 años el músico chileno Tito Escárate tuvo una epifanía psicodélica. Su hermana quinceañera recibió de regalo unos discos de Jimi Hendrix, el Led Zeppelin 3, “Todos juntos” de Los Jaivas y uno de Ten Years After. “Recuerdo haberme acostado en el sillón de mi casa escuchando esa música y tener una sensación de vuelo increíblemente maravillosa”, recuerda.

Desde ese momento el rock forma parte de su vida en la que también conviven la poesía, la investigación y la producción cultural.

Hay que armarse de paciencia para revisar su trayectoria. Tiene dos interesantísimos libros publicados: “Frutos del país, historia del rock chileno” (1994) y “Canción telepática, rock en Chile” (1998).

Una serie de muy atractivas bandas: Compañero de Viajes (con un disco homónimo grabado en 1989), Los Cráneos (grupo con el que, aunque tocaron mucho durante los años 1993 y 1998, no grabaron discos) y Muralla China (dos discos).

Junto a Andrés Godoy (con quien, además, formó Los Cráneos), Escárate trabajó casi una década en el proyecto estatal Escuelas de Rock. La instancia asesoró a cientos de bandas juveniles que no tenían recursos para ensayar o grabar discos, preparándolos en materias de música, producción, historia del rock y composición.

En las escuelas participaron como profesores también otros nombres insignes como Joe Vasconcellos, Jorge Campos y Pancho Sazo, entre otros. De ese semillero surgieron proyectos exitosos tan diversos como Sinergia y Chinoy, por ejemplo.

Escárate tomó el 2012 el tren del regreso a la música con banda. Para eso formó Los Galanes Suplentes, quienes con una estética circense propusieron el intenso disco “Carnaval”.

Armado con catorce temas, el trabajo recorre cierto camino de denuncia y protesta social, sin olvidar miradas sobre el amor, la pareja y la vida moderna.

Como puede notarse, Escárate es un espíritu inquieto. Ya en su primer álbum (el único con Compañeros de Viaje), anunciaba una pluma con aires premonitorios. “Que no te pisen/ que no te borren/ debes tener muy claro/ a quién gritarle tu rabia” decía en el tema “Señales de tránsito”. O mejor aún, en “Bajón blues” advertía: “Cuidado/ a quien confías el poder/ es seductor/ Cuidado/ Corrompe”.

Es precisamente esa observación y esa capacidad lírica la que sigue llamando la atención en su búsqueda. Con Los Galanes Suplentes continúa apuntando estrofas punzantes: no se pueden obviar, por ejemplo, la intensidad de letras como “La ruleta” (“Qué hace un niño solo en la ciudad/ con carita de pena/ Tan chicos y ya están en la ruleta/ y no para ganar”) o «Ella no quiere una historia de amor» (“Yo te vi entrar/ cruzaste la puerta/ y no eras real como las otras./ Por eso te amé/ por esa manera/ tan particular de existir”).

La otra gran virtud de Escárate es que no se queda pegado. Salta, cambia, no le tiene miedo a seguir probando caminos. Porque ahí donde «Carnaval» era un recorrido más o menos homogéneo y compacto, ahora el periplo se puso más variado y más saltimbanqui.

El 17 de noviembre es la oportunidad para conocer más de la propuesta que se incluye en el segundo disco con Los Galanes Suplentes, llamado “Nuevos vientos”. De ese trabajo, es posible conocer el clip de la canción “Soy del viento”. La presentación es el teatro Nescafé de las Artes a las 21 horas.

En el video hay una atmósfera que trae un poco la textura de Víctor Jara y “Te recuerdo Amanda”. La letra de tu tema es potente, en el sentido de que –casi imperceptible- reflexiona sobre el tiempo y por ahí salta en la memoria “la vida es eterna en cinco minutos”…

– La verdad es que sí, estoy de acuerdo con eso. Se trata de una canción que te hace transitar por la relatividad del tiempo. Tú sabes que cuando uno hace una obra, en un punto, se manda sola. Yo estoy convencido de que en la creación artística la intención argumental del autor siempre es sobrepasada por la profundidad de la poesía y la verdad del arte que aparecen desde un espacio misterioso, seguramente, supra-consciente.

Es más, si aterrizamos en el video, la mujer de la historia es una habitante de otro mundo. Se conecta con el payaso de la historia que, a su vez, logra sortear los muros de la realidad a través de la metáfora.

“La vida es eterna en cinco minutos” es una bella imagen que habla de un tiempo otro, en el que la vida entera cabe en un lapso que parece exigüo, pero que al penetrarlo en realidad es un océano. Borges decía que “la eternidad es un estado hecho con sustancia de tiempo”.

Estéticamente, el video sigue con la propuesta que hiciste para “Carnaval”. ¿Por qué elegiste continuar con eso?

– Básicamente por mi raíz familiar, ahí existe algo con el circo que me sedujo desde niño. Es el camino admirable que siguieron mis tíos abuelos Olga y Javier, éste último más conocido como el payaso Platanito. Y es que consagrar una vida al arte circense es un apostolado, especialmente en el tiempo en el que ellos lo hicieron.

Son unos personajes mágicos para mí. Tal vez yo hago de adulto lo que muchos niños quisieron ser: payasos, gente de circo, trapecistas, magos, contorsionistas.

El circo ha sido muy importante en la cultura de este país, además de ser un espacio transversal que acogía a los diferentes, a los raros, a los extraños que a veces no tenían cabida en la sociedad. Yo siempre me he sentido un poco extraño, en todo caso, tal vez es la sensación que generalmente tiene la gente del arte. Tal vez todos los seres humanos .

Yo elegí homenajearlos a ellos y siempre los guardo en mi corazón, pero en la medida que me he adentrado en la figura de este payaso, incluso, con el maquillaje heredado de mi tío, me he dado cuenta de que es un intenso punto de vista, una visión poética, un hablante metafórico desde donde dice las cosas. Me acomoda.

La primera vez que me maquillé sentí algo extraño y mágico indescriptible, era placentero dejar de ser yo, me sentí muy libre.

En términos técnicos, el video impresiona con una historia muy bien contada, las imágenes del drone y el maquillaje. Hay una bonita lírica en todo eso…

– Pusimos esfuerzos en que saliera bien y administramos los recursos para que todo resultara bonito. Sabíamos que por la sensación de espacialidad de la canción, las locaciones abiertas eran centrales. También fue vital trabajar con un buen y eficaz realizador como mi amigo Jorge Cabello y una actriz como la Paulina Facuse, que es capa y me hizo sentir muy bien.

El maquillaje es esencial para los personajes y ahí la Vanessa y la Alexandra hicieron lo suyo. La historia la construí a partir de retazos en mi cabeza y le fuimos agregando elementos que surgieron al calor de la grabación.

Soy un metiche total y me gusta que mi relato estético no se diluya, en ese sentido Cabello me entendió perfecto, también Johnny Espina quien aportó mirada.

La canción es muy buena, en todo caso. Con “Carnaval” optabas más por la denuncia, ahora propones otra temática. ¿Por alguna razón?

– Sí, elegí partir con este tema porque no quiero que mis cancionero se entienda acotado poéticamente, lo cierto es que se construye de muchas imágenes, puntos de vista. Lo político y la denuncia más concreta es una forma de expresar la realidad, lo existencial no deja de estar ligado a lo social, a los otros, tampoco el amor.

Sin embargo, cada canción es un micromundo que expresa de manera diferente la visión total de un artista.

Cuando se señala “La vida es eterna en cinco minutos” o como dice mi canción “una hora no es una hora, todo es eterno, eterno el girasol”, estás remarcando la importancia del instante como contenedor de eternidad, de la capacidad infinita que tiene el ser humano de amar y también de causar dolor.

Esa conciencia es vital para entender la existencia y trascendencia de la vida con los demás. Me pregunto si alguien que sólo vive acumulando riquezas puede encontrar la calma para entender que cada minuto es un minuto que se va dibujando en un tiempo sin tiempo. ¿Entenderá el torturador o el asesino, por ejemplo, que su gesto queda dibujado en la eternidad?…

Matta dijo que la vida era en blanco y negro y los enamorados la vivían a color. O sea, definitivamente en otro tiempo espacio. Creo que es esa dimensión la que devela el potencial divino de la humanidad”.

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