Ricardo Larraín, el cineasta, también fue un poeta: Así lo recuerda la escritora Teresa Calderón

“Somos nueve. Quemando una etapa, poniéndonos zapatos, tratando de encajonar la adolescencia y su retórica chascona, dejándonos crecer el pelo y las polleras, fundando un club con los compañeros de patio en la Universidad Católica que nos ampara.Ricardo y Teresa En la feria del libro 2001

Viejos ya para los trabajos manuales rotulamos el encuentro con el nombre de taller y somos nueve errores del discurso, quizás. ¿Qué podemos decir? ¿Qué nos está permitido? Hipotecar la conciencia para obtener la intimidad?.

Dolorosamente jóvenes, a veces, de vez en cuando, parados en medio de un total día lunes en la mañana, sin mirarnos uno por uno, nueve estacas de la rebeldía tipiando empecinadamente nuestro derecho a la palabra.

Uno por uno, cada uno.

Todo sería tan fácil de no ser como es. Si, por ejemplo, pudiéramos pensar al unísono, redactar manifiestos, construir una plataforma, desenterrar una receta de cocina para instalar un restorán criollo que no trabajara a pérdida. Sería magnífico reflotar una nave romántica que no hiciera agua por todos lados y llenarla de guirnaldas, aves exóticas, arengas. Sería magnífico.

UnoporUno2Sin embargo sólo nos está permitido el silencio. Una encogida de hombros antes de la carcajada; antes de entregar las herramientas ponemos por delante un signo de pregunta que no se sabe cuándo será de exclamación. Nos reúne sólo una extrañeza.

Somos nada más y nada menos que el deseo reprimido de la coherencia, herederos de la desconfianza, somos “uno por uno”, llenos de faltas de otrografía, un intento subterráneo de fe que entregamos a los más objetivos y peritos:

“Nueve: Uno por uno”: Teresa, Mili, Álvaro, Ricardo, Marcelo, Carlos, Francisco, Natacha y Enrique”.

Todo el texto anterior constituye lo que el recientemente fallecido cineasta chileno Ricardo Larraín hizo como palabras preliminares para la publicación colectiva de nuestra producción poética en el taller lLiterario formado por alumnos de distintas carreras de la Universidad Católica a finales de los años 70.

Lo dirigían Roque Esteban Scarpa y Alfonso Calderón en el Campus Oriente. Después de tanto “tallerear”, lográbamos escribir nuestros poemas y exponerlos ante el grupo cada jueves de 07:00 AM a 09:00 AM esperando las críticas con ansiedad y cierto temor, para cerrar en el bar de la esquina y seguir estando juntos.

Y por fin, el reconocido editor de libros Carlos Nascimento se entusiasma y se la juega por estos jóvenes que han defendido y ejercido su derecho a la palabra en los peores tiempos de la dictadura militar en Chile.UnoporUno3

Entonces se publica el año 1979 “Uno x uno: Algunos poetas jóvenes”. Y nos abrazábamos celebrando en el patio nuestro libro y firmando entre nosotros la evidencia de que éramos poetas publicados, aunque ya Ricardo Larraín, titulado en la Escuela de Teatro, Cine y TV como director artístico con mención en cine, ya había publicado en 1977 su libro “14 poemas”.

Ahora que el más joven del grupo ha partido para siempre “Uno x uno” queda desolado y el patio más vacío. Las palabras se esconden, las ideas se revuelven y las emociones se confunden.

Entonces retoma con inusitada fuerza el recuerdo que se instala en presente que es pasado y que también es futuro. Y ahí estamos otra vez celebrando los Años Nuevos en la casa de la Mili donde bailábamos hasta el amanecer; o resolviendo asuntos de “magna importancia” en la casa de la tía de Ricardo, Maruja Pinedo, o en mi casa de Callao 3737 o en la casa de la Natasha.

UnoporUno1Viene también el Toesca, en el centro de Santiago, el único cine-arte que quedaba, donde íbamos religiosamente cada noche de viernes a impregnarnos de directores italianos, Vittorio de Sica, Fellini, Ettore Scola Visconti, Rosellini, Antonioni…

O los franceses, Truffaut, Resnais, Godart o el gran sueco Ingmar Bergman. Salíamos caminando llenos de preguntas e ideas que terminábamos comentando en alguna cafetería del centro hasta que cerraban y teníamos que partir para encontrarnos el próximo lunes, “uno por uno y cada uno”.

Memorable fue la fiesta que el grupo improvisó el día en que Ricardo recibió su título, el primero de todos. Fue en la casa de Mauricio Concha mientras sus papás dormían en el segundo piso y nosotros abajo, beber, hablar, reír y saber que ya comenzaba el fin de la universidad para todos nosotros.

Al día siguiente el padre de Mauricio encontró a una “multitud” de chascones durmiendo en los sillones o bajo las alfombras y un compañero encerrado en el baño porque se había quedado dormido y parece que hubo que echar la puerta abajo para sacarlo y acostarlo por ahí hasta que saliera del coma.

En la misa por el funeral de Ricardo, me acerqué a la viuda y me dijo que él había estado recordándome. (¿Seré la próxima?) Nos queríamos y nos queremos todos, tanto, como en la película que habíamos visto una y otra vez: “C’eravamo tanto amati” (“Nos habíamos amado tanto”) con Nino Manfredi, Vittorio Gassman y Stefanía Sandrelli…

Así “uno X uno, todos nosotros: Teresa Calderón, Mili Fischer, Álvaro Inostroza Bidart, Ricardo Larraín, Marcelo Mellado, Carlos Pérez Villalobos, Francisco Rodríguez Parry, Natasha Valdés y Enrique Vega Marambio.

Entonces quedamos hasta el viernes en el Toesca de la próxima vida. Adiós querido Ricardo.

 

Ricardo Larraín y Teresa
Ricardo Larraín tomó esta selfie cuando nos encontramos por casualidad/causalidad en el Jumbo el día de mi cumpleaños 55 el 30 de marzo. «Hay que celebrarlo, Tere, dijo y pidió un pastel, una vela y fósforos.

Y me cantó el cumpleaños feliz y me hizo soplar la vela y pedir un deseo. Yo pensé en que no quería que mis amigos y la gente que amo jamás murieran y soplé. FALSO. Los deseos jamás se cumplirán.
(Poemas de Ricardo Larraín)

Tus ojos que son mis orejas

Cuando te necesité decir que lindos que tus ojos que son
mis orejas que dulces que son necesarias
algunas sentencias de amor.

Tu comiste maní
hiciste sonar el gaznate
bebiste
limonada haciendo sonar el gaznate
suspiraste y apaga la luz buenas noches.

RicardoLarraín1
Currículum Vitae

Mi problema es conmigo mismo
siempre quise ser pianista
pero me como las uñas desde chico.
Nunca pude dejar de hacerlo
y ya no me quedan dedos.

Sufro mucho
porque el buen oído no se pierde
y no puedo morderme las orejas.
Por ahora
estoy siguiendo un curso de yoga.
Escena central

FARSANTE EN HORAS DE OFICINA.
PEINADO A LA GLOSTORA.
EN MANGAS DE CAMISA Y CORBATA.
COQUETEA
CON VENDEDORA AMBULANTE DE LIBROS.

HUÉRFANOS TRES DE LA TARDE.
RESTORÁN DE ENERO.
TOMA ONCES FLACA MUY PINTADA
CON FLOR MARCHITA EN LA SOLAPA.

CIERRA UN OJO AL HÉROE JURÍDICO.

SE VERIFICA ENCUENTRO DE VERANO.
BRILLANTINA
NO REPARA EN LAS ARRUGAS.

PALABREO.
CASO OMISO DE LA CASPA.
RISITAS.
TOMAN SENDAS GASEOSAS.

SE PRESUME QUE TODO TERMINÓ EN LA CAMA.
La camisa

Me venden una camisa.
No la quiero. No tengo plata.
Me la rebajan.
Demuestro mi indigencia
dándome vuelta el prepucio.
Aún así insisten. Que me la pruebe.

No quiero sin compromisos no puedo me voy.

Me cierran la puerta del local por dentro.
Me traen una torta de cumpleaños
y apago las velas.
El diálogo continúa a oscuras.
Me niego a dar las gracias.

Por nada. No hay de qué preocuparse.
A estas alturas me están pagando por aceptar.

1 Comment

  1. Alvaro Inostroza Bidart 26/10/2018 Reply

    Hermoso texto Teresa, hermosos recuerdos. La película que más me gusta sigue siendo «Nos Habíamos Amado Tanto». Sólo una corrección muy menor, el de menos edad soy yo, aunque ya todos somos viejos y estamos a la vuelta de la esquina. Un gran abrazo

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