“Kamikaze”, el disco de Spinetta que cumple 35 años

Luis Alberto Spinetta es un prócer del rock argentino y también de los cantautores a pura guitarra. “Muchacha ojos de papel” es parte del disco debut de Almendra, su primera banda que formó con sólo 19 años (1969), y es -sin duda- la más reconocida de su obra: una guitarra, una voz, un coro de tres amigos.

Durante su carrera y entre la vida de sus primeras bandas rockeras, Spinetta agarró “la viola criolla” (la típica guitarra de palo) y registró álbumes acústicos, íntimos, dulces, profundos, absolutamente transpersonales y terapéuticos para quien sepa oír el mensaje y entenderlo en su propia experiencia.

“Kamikaze” es un disco publicado el año 1982, concebido en medio de la existencia de Spinetta Jade. Contiene once tracks con temas descartados de otros proyectos entre el 65’ y el 78’, que -como cuadros de una misma historia de tipo religiosa/espiritual- nos narra la reflexión entre lo que podría ser la última conciencia de quien se da cuenta que morir así es en vano –el noble “Kamikaze”- y procesa la transición de la separación del cuerpo hasta entregarse en plenitud de alma a lo que hay después.

En “Ella también” es capaz de ver las almas descender para nacer y a una en particular, que es tan clara que ya no es ninguna, mientras la guitarra juguetea sobre el piano de Diego Rapoport, flotando notas que acarician.

“Águila de trueno” es algo así como el Getsemaní de Jesucristo Super Estrella: Rock crudo a seis cuerdas rasgueadas con el temple del hombre, vencido, anclado de pies y manos en el desierto, y que luego de una lluvia le pide al Águila de Trueno (a la que también llama ángel) que venga por él a consolarle; y aunque su cuerpo (que responde por nosotros) se acorta, no así su fe.

El trueno precede (bajo nuestros sentidos) a la gran luz en el cielo (rayos). “Águila de trueno” (Parte II) cuenta cómo a la mañana el hombre, llorando por la calle y luego del breve tormento, se dirige al Sol y con su mirada posada en el templo (lo que nos contiene, donde nos recogemos) el hijo llama y es acogido.

Aquí las guitarras son acompañadas por David Lebón quien, golpeando con clavas un tambor de banqueta de cuero (y luego procesado), emula una base de batería electrónica muy simple, con un sonido de teclado infantil.

“Almendra” es una bellísima composición para dos guitarras acústicas; cuerdas de nylon van haciendo la inquieta cama armónica en acordes que abren una conversación interrogante respondida por las cuerdas metálicas de Martí que desahogan firmes su convicción.

Envueltas en efecto chorus dan paso a “Barro tal vez”, una samba poética conectada al más profundo y verdadero sentir del que nace artista: vivir el arte como la expresión del propio sentir del alma frente a los asuntos de la vida y su equilibrio natural, la música como portal de conexión divina: “Si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro”.

Compuesto a los 12 años, es el mejor tema del disco. “Mi cerebro escupe ya el final del historial” (las imágenes de la vida propia antes de morir), “del comienzo que tal vez remprenderá” (el nuevo estado de alma y su posible rencarnación). Una analogía de sublimidad al cantar y entregarse a la muerte, “Si quiero me toco el alma/ pues mi carne ya no es nada (…) ya me estoy volviendo canción, barro tal vez”.

Años más tarde lo grabaría nuevamente al hacer el unplugged “Estrelicia” (1997) para MTV y en el 2010 a dueto junto a Mercedes Sosa para su disco “Cantora 1”, en un encuentro emocionante donde el Flaco le sacó lágrimas al agradecerle acurrucado, en un cariñoso abrazo, la invitación porque hacía tiempo necesitaba “su aprobación”.

Sosa se identificaba con la canción al creer que ella consiguió todo gracias a que además de tener buena voz, tenía ideología de justicia social y esa convicción la hacía ser una cantora no común.

“¡Ah, basta de pensar”, con una guitarra al alzar en ¾ de cadencioso paso firme para el cuestionamiento intenso: “¿Qué razón de ser me habrá puesto piel en la inmensidad? Mientras otros hablan de piel, ¿de qué sabrán? La voz final se entrega, que todo sea como vos quieras, algo así como hágase tu voluntad”.

“La aventura de la abeja reina” es una fabulosa fábula de una abeja entrando a una colmena-caverna desde donde no podrá salir a ver la luz. Esperanzada de hacerlo con las luces de la mañana trayendo colores, o muriendo afuera dejando su aguijón, finalmente sale donde las flores mueren con la lluvia, y las hojas mojadas con perlas del alba la ven morir.

El noveno tema es “Y tu amor es una vieja medalla” y suena como el amante del disco. El amor de dos almas que al final siempre se encuentran. Los amantes bajo el viento y la lluvia hacen temblar los pastos amando, sin reparar en que hasta el sol se ha ido. La conquista de ese amor es una vieja medalla que encontrará.

La otra que se enmarca como favorita es “Quedándote o yéndote”. Una verdad al piano y guitarra en acordes expansivos, con el viento en 7as aumentadas. Plantar, crear… la luz del sol renueva la vida. Amar, crecer… la lluvia borra la maldad, lava las heridas de tu alma. Ya te saldrá la luz y así serás feliz, deberás luchar para descubrir la fe. El agua lleva la fuerza del fuego que habla por ti y por mí. “Y esto será siempre así, quedándote o yéndote”.

“Casas marcadas” cierra el potente disco con la invitación a dejar que la luz “te brille, te guíe, toda tu vida”. Y la que comienza siendo una guitarra de fogata, termina en la superposición de teclados ambientales, guitarras en espasmos, sonidos emuladores de circuitos eléctricos, una voz que habla desde lo profundo, un cantante lírico, todo como un recuento de múltiples imágenes, hasta que todo calla y desaparece en un viento final y profundo que en su pacífica huella nos deja en el silencio interior.

Un disco que puede cumplir 35 años, pero suena fresco, actual, moderno, eterno. Como casi toda la obra de Spinetta.

Kamikaze es el cuarto álbum de estudio en solista del músico argentino Luis Alberto Spinetta, editado en abril de 1982.

David Lebón: Percusión de Banqueta.
Diego Rapoport: Piano Yamaha, Piano Rhodes, Mini Moog y OBX-8.
Eduardo Martí: Guitarra Acústica Ovation en Almendra.
Dr. Rhythm: Platillos y Bombo.
Luis Alberto Spinetta: Guitarra Acústica Ovation, Platillos, Efectos y voz.

1. Kamikaze
2. Ella también
3. Águila de trueno
4. Águila de trueno, parte II
5. Almendra
6. Barro tal vez
7. Ah! Basta de pensar
8. La aventura de la abeja reina
9. Y tu amor es una vieja medalla
10. Quedándote o yéndote
11. Casas marcadas

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