Hace cuarenta años Sweet canta que el amor es como oxígeno

Hace justo cuatro décadas, en los primeros meses del vetusto 1978, un cuarteto británico de Glam Rock alcanza su último Top 10 en las listas, tanto en Estados Unidos como en la isla de Su Majestad.

Se trata de Sweet, que sacude la década de los 70 con el incombustible Ballroom Blitz –quien, de hecho, forma parte de la banda sonora del filme «Suicide squad» estrenada en 2016- pero que con este último «top-ten» da un estilístico giro desde el hard rock a unas pulsaciones mucho más calmadas.

Se trata del tema «Love is like oxygen», incluido en el LP «Level headed», en el que los riffs rockeros se reemplazan por un sonido más melódico, similar a lo que muestran por esos días bandas como ELO, Fletwood Mac y The Eagles, en un claro formato de baladas, que le dan paso al uso de sintetizadores, solos de guitarras acústicas con una impronta barroca y una que otra influencia de folk rock.

Es casi ya el fin de los días del Glam Rock, movimiento en el que Sweet había sido uno de sus estandartes. Y, curiosamente, fue también la última grabación con la formación clásica del grupo.

Bipolaridad músical

Sweet comienza en 1965, cuando el baterista Mick Tucker se integra al conjunto Wainwright’s Gentlemen cuyo vocalista es Ian Gillan, quien al poco tiempo renuncia para aparecer  y consagrarse -algunos años después- como el front man de Deep Purple.

Sin Gillan, los Wainwright’s Gentlemen le dan el protagonismo a Brian Connolly, suman al bajista Steve Priest y cambian de nombre al grupo: Sweetshop. Luego, en 1969, se les une el guitarrista Andy Scott y deciden llamarse sólo Sweet.

Con una mezcla de pop y rock duro más el uso del glam en su imagen la banda hace gala de una postal muy andrógina, sobre todo por parte de Steve Priest. Otras bandas como Mötley Crue, Twisted Sister, Ratt y Poison llevan la onda hacia otros extremos en la segunda mitad de los 80.

Con sus primeros éxitos Sweet deja patente su «bipolaridad musical»: por un lado, la influencia bubblegum pop propiciada por The Archies y The Monkees, reflejada en sus singles «Funny funny» (1971) y «Poppa Joe» (1972); por el otro, la apuesta por un sonido algo más rockero, con «Little Willy» (1972) y «Wig Wam Bam» (1972).

You ready, Steve?

Con el sencillo que cosecha su tema «Block Buster!» en enero de 1973, la opción más rockera comienza a ganar la pulseada, preparando el ambiente para la llegada de su más resonante canción -«Ballroom blitz»- que comienza a rotar en las emisoras anglo en septiembre de 1973 y que casi un año después se conoce en nuestro país gracias a las coreografías de los «lolos» del programa «Música Libre» de TVN.

La introducción del tema con un muy reconocido redoble del baterista Tucker, con Connolly preguntando al resto de la banda “You ready, Steve? Andy? Mick? Okey. All right, fellas… let’s go…” más el riff de Scott que le dan un sello indeleble a este clásico transversal del rock.

Le sigue, en enero de 1974, la protesta juvenil de «Teenage rampage» con su estribillo diciendo “ven y únete a la revolución, aprópiate de la Constitución, ven y únete a la revolución ahora”.

Son esos los pasajes a la fama suprema, con giras y presentaciones televisivas que fortalecen la propuesta del cuarteto. Pero Sweet se percata de que el estilo Glam Rock comienza a bajar su rating y -anticipándose a la jugada- van dejando de lado los maquillajes y los terraplenes en el calzado.

Es el momento en que su propuesta musical fue elogiada, incluso, por otros referentes como Pete Townshend, el eterno guitarrista de The Who. El mayor éxito de esta nueva etapa fue «Fox on the run», de enero de 1975, en el que agregan los aportes del sintetizador a su propuesta sónica.

Pero, a pesar de sus variadas movidas y éxitos, la curva de rendimiento comienza a descender. Se agrega a eso un aspecto nada de menor: tras una pelea en Londres, en 1974, Brian Connolly se hiere la garganta, lo que implica que su voz se ve resentida y tarda mucho tiempo en recuperarse cien por ciento.

Un tubo de oxígeno

Con esa coyuntura, en la música Disco empieza a hacer de las suyas, a fines de 1977 el grupo lanza «Level headed» con el tema «Love is like oxygen» como gran single.

La canción es una fina combinación de riffs, teclado con sonidos rayando en la música clásica y una suave entonación de Connolly. Funciona -literalmente- como un oxígeno musical y creativo para el grupo, llevándolos al puesto 8 en Estados Unidos y al 9 en Gran Bretaña.

Es un canto del cisne. La imagen del grupo es más sobria, ya no con melenas sino que pelo más corto o, en su defecto, arreglado con brushing. Todo eso significa –junto con el estilo de la canción- el divorcio con sus primeros tiempos.

«Love is like oxygen» alcanza un buen pasar por las radios y se alza como infaltable, en medio del éxito que alcanza la música Disco y bandas como Electric Light Orchestra consolidan la propuesta de las armonías.

El éxito de la balada rock tienta a muchos, incluyendo a Kiss, grupo que presenta por esos días su tema «I was made for lovin’ you», haciendo que millones se corten las venas y ganándose el odio de fanáticos más fundamentalistas. Pero ésa es otra historia…

«El amor es como el oxígeno/ mientras más consigues, más te elevas./ Si no tienes lo suficente te mueres/ porque el amor te eleva», dice el ahora icónico tema escrito por Trevor Griffin y el guitarrista Andy Scott.

Su versatilidad sorprende a muchos y se presenta en dos versiones: una más larga para el disco, en el que se destaca una potente instrumentación que a muchos confunde con ELO, y otra más corta, para las radios y shows en vivo.

Tras un par de giras por Estados Unidos y los primeros acordes para un nuevo álbum, Connolly abandona el grupo para seguir una carrera solista, pero también para luchar contra un severo alcoholismo.

Y aunque en los años siguientes la banda continúa, con idas y venidas, el término de la formación clásica el año 1981 marca el ocaso de una época.

Aunque -finalmente- el cantante Connolly muere en febrero de 1997 por una insuficiencia hepática a los 51 años y el baterista Mick Tucker fallece de leucemia en 2002 a los 51 años, tanto Andy Scott como Steve Priest continúan con sus versiones de Sweet hasta ahora.

Tras su separación, la banda original se reúne sólo dos veces más: en 1988 para regrabar un par de sus clásicos y en 1990 para el documental “Sweet’s Ballroom Blitz”.

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