“Cuando vuelvan las canciones”, el sólido regreso al disco de Rudy Wiedmaier

Se siente cierto pudor al escuchar las once canciones que conforman “Cuando vuelvan las canciones”, el estremecedor regreso al disco del cantautor nacional Rudy Wiedmaier.

Cada tema es tratado con especial fineza desde la composición musical, el armado instrumental, el manejo técnico y -por cierto- desde la poesía. Todo ese cuidado llega como cuando alguien muestra algo muy personal, haciéndote testigo de un momento único.

Las canciones de Wiedmaier siempre han sido distintas en el panorama musical chileno. Tienen la gracia que desde una apariencia simple, guardan variadas capas de profundidad.

En el caso particular de este disco, se suma una intimidad cruda y lúcida, con las que se construye una lírica no sólo atractiva, sino que -por demás- potente.

Son verdaderas confesiones, pero no culposas. Tienen el valor agregado de invitar a reflexionar, tanto desde la perspectiva de quien escucha como también desde lo social.

“Tú/ me llenas de emoción cuando apareces/ el viento te acaricia y nadie se entristece./ El universo gira sin reloj/ y sucede aquel milagro del amor/ que permite continuar”, plantea el cantautor desde el comienzo del disco con la intensa “Tú”.

La discografía de Wiedmaier podrá ser espaciada en el tiempo, pero no por eso irregular. Por sobre todo, se trata de una decena de trabajos que exhiben un corpus creativo sólido. “Cuando vuelvan las canciones” reafirma con creces esa línea.

Sus miradas íntimas son también crónicas colectivas, cuadros de una sociedad que aunque se está cayendo -cómo cantaba The Police- la tarea es recoger lo mejor que vaya quedando.

Lo poderoso de la mirada de Wiedmaier es que sin dejar la crudeza de lo sincero, la verdad a la cara, hay espacio para caminar a la redención, por la compleja senda de lo auténtico. Es la huella que van dejando sus letras.

“Las cosas que perdimos/ en la vida siempre vuelven a nosotros/ sólo que no de la misma manera que imaginábamos”, canta en la intimista “Lo mejor está por venir”.

“Cuando el hombre/ sigue siendo el lobo del hombre/ y uno no sabe si perdonar o disparar”, plantea en la social “Pienso en ti”.

“Ya no me importa/ que se queden con su flor de país/ mi esperanza es corta/ así es que voy inventando ser feliz”, anota en la inquieta “Ruta 71”.

“Y un corazón/ tan gris/ volverá a latir feliz/ Y una vez más/ el sol saldrá/ tras esta bruma”, se escucha en la esperanzadora “Cuando vuelvan las canciones”.

Al recordar sus 35 años de carrera en una entrevista exclusiva con Cultura y Tendencias, Wiedmaier enfatizó que “para mí, el único camino posible para un artista profundo es auto-hakearse permanentemente, de lo contrario, cae en un pantano que lo traga y del que no se regresa”.

A pesar de disfrutar de su perfil bajo, la carrera de este cantautor chileno tiene marcas indelebles: su primer éxito (“Catalina”) era una sacudida total a la mirada estereotipada de la chica “lana” y “artesa” de los años 80. El tema formó parte de un compilatorio de Canto Nuevo editado por el mítico sello Alerce y con eso se granjeó un camino propio.

En los 90 cultiva un sonido electrónico con espíritu de Canto Nuevo, con el que plasma discos realmente notables como “Amor grisú” (1989) y “Los ghettos matan” (1991). En los años 2000 homenajea al insigne poeta nacional Jorge Teillier, musicalizando varios de sus poemas en “Hotel Tellier” (2005) y “Los trenes de la noche” (2007), haciendo lo propio con otro poeta nacional (Ricardo Nanjarí) el año 2005.

Gran amigo de Luis Alberto Spinetta, el recordado Flaco siempre lo alabó en las conferencias de prensa que daba en el país. Muy pocos reporteros sabían de quién hablaba el trasandino. Pero el que sabía, sabía…

Para más señas sobre la relación de Wiedmaier con Spinetta recomendamos ver la columna que escribió para nuestro medio.

Dedicado hoy a su oficio de luthier (armador y reparador de instrumentos), vive fuera del mundanal ruido capitalino en la zona de Los Andes, dinámica que sólo rompe cuando decide aparecerse por la comarca, regalando siempre talento y calidad artística.

El viernes 7 de diciembre es una de esas oportunidades, ocasión en la que presenta en vivo “Cuando vuelvan las canciones” en la Sala SCD/Plaza Egaña, junto a los músicos Mono en Órbita, en teclados y guitarra; Marco Iribarne, en batería; Pato Peronni, en bajo; y René Campos T, en armónicas.

Rudy Wiedmaier es un ejemplo de esos artistas intensos, que optan por sus ritmos y no por los que quieren imponer los otros. Para muestra, un botón final. Parte de “Canción de lucha”, otro de los temas de este disco potente, profundo y novedoso:

“Yo

crecí igual que tú

creyendo que Dios cuidaría los nuestros.

Pero el mal se ensañó

con la Patria gris

y fuimos de nuevo

A defender la dignidad

a reunir la voluntad

de los guerreros muertos.

Y me junté

con mi canción

y ya no sólo fuimos dos

sino una sola voz”.

** Presentación de “Cuando vuelvan las canciones”
Viernes 7 de diciembre/ 21:00 horas
Sala SCD Egaña/ Larraín 5852/ Mall Plaza Egaña
Valor entrada: $10.000.- (Valor incluye el disco). Compra aquí la entrada
También es posible reservar con Fernando Wilton, al celular +56 9 7624 4534

** Cómo adquirir el disco
Contacto privado con Rudy Wiedmaier/ rudywiedmaier7@gmail.com
Valor. $10.000.- tanto copia física como copia digital.

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