A quince años de “Tribalistas”, el disco que multiplica por tres la esencia brasileña

Publicado el año 2003, este trabajo de colección reúne a tres intensas figuras de la música brasileña de los primeros años del nuevo siglo. Arnaldo Antunes, Marisa Monte y el inefable Carlinhos Brown multiplican y potencian toda la cadencia y profundidad de la música del gigante latinoamericano en un disco intensamente meticuloso.

Se trata de un trío de destacados hijos de la tierra de la samba, que en este trabajo exhiben todas sus cualidades composicionales e interpretativas para avanzar desde una base melódica esencialmente bahiana, condimentada de manera muy inteligente con la más vanguardista búsqueda electrónica y las más pura tradición del Brasil profundo.

Voces con diversos matices, detalles sonoros en cada tema, aura inquieta en todo el disco. La principal figura del trío es, sin duda, Carlinhos Brown, popular músico de Bahía avecindado en Europa que ha dotado de nuevos influjos a la preciosa saudade cadenciosa.

Nacido en el seno de una familia pobre, Brown recibió de pequeño un sinfín de mezclas que iban desde el gospel luterano hasta el candomblé callejero. Percusionista autodidacta, el virtuoso Maestro Pintado del Bongo le enseñó todos los secretos necesarios del oficio, pero la fama le vino junto a Caetano Veloso, a quien conoció en una fiesta de samba.

Veloso lo invitó como músico de sesión, pero rápidamente lo incluyó en la grabación de discos, lo nombró arreglador oficial de las percusiones y hasta le dio protagonismo con espectaculares solos. La huella de ese trabajo se escucha especialmente en los discos “Caetano” y “Estrangeiro”.

Luego vinieron los 90 y la consagración del chico que surgió de una marginada población de negros: grabó con laureados jazzistas en Nueva York, hizo sus propios discos e incluso obtuvo codiciados Grammy.

Pero eso no es todo: regresó al Candeal y formó escuelas de talento, con profesores, psicólogos y músicos, logrando que ese rincón de pobreza nunca más se relacionara con la violencia en Brasil.

 

En este excelente disco los tres músicos componen, Carlinhos toca todo tipo de instrumentos y Monte y Antunes prestan sus perfectas voces, aportan sus propias atmósferas y capas creativas, lográndose así un trabajo elaborado con todo el plus que da el talento, la tecnología y la asertividad.

El último tema dice muy claramente: “El tribalismo es un antimovimiento/ que se va a terminar en cualquier momento/ será lo que tú quieras que sea/ No hay que hacer nada especial, sólo ser uno mismo/ Somos los nostálgicos del futuro”.

La exitosa experiencia de estos músicos se extiende por tres años y este es el único disco que publican, con el que logran un merecido éxito: “Tribalistas” vende más de un millón de copias, tan sólo en Brasil, teniendo un gran aceptación en Europa.

A eso se suma la recepción de cinco Grammy de música latina en 2003 y un premio de música mundial de la BBC en 2004. Se trata, sin duda, de un disco más que recomendable, lleno de detalles, de profundidades sorpresivas y permanentes evocaciones.

Foto: M. Caulfield/WireImage

Pero hay una excelente noticia: el trío vuelve a reunirse no sólo con disco nuevo en 2017, sino que -mejor aún- con visitas a diversos países latinoamericanos desde marzo de 2019.

En el nuevo trabajo se incluyen temáticas actuales como los refugiados (“Diáspora”), las diferencias sociales (“Um só”) y la ocupación de las escuelas brasileñas (“Baião do mundo”), en lo que  los músicos llaman “canciones más contundentes respecto a la realidad colectiva”. Es toda una alegría tenerlos de vuelta, aunque -como canta Charly García en “Yo no quiero volverme tan loco”- “la alegría no es sólo brasileña”…

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