“El último apaga la luz”, la poderosa antología poética de Nicanor Parra

“La verdadera seriedad es cómica”, dice en una entrevista el poeta chileno Nicanor Parra, Premio Nacional de Literatura 1969 y constante candidato al Nobel.

En la oportunidad citada –abril de 1989- explica que “la idea central en la antipoesía es que el mundo funciona dialécticamente, con la síntesis de los contrarios. No quiero situarme sólo con lo que convencionalmente se llama seriedad, sino que también con lo que se llama risa. Me parece que solamente integrando estas dos variables, se logra una poesía que realmente vale la pena considerar”.

Su planteamiento se refleja de manera potente y sublime en las más de 400 páginas que componen “El último apaga la luz”, la obra selecta definitiva publicada poco antes de su muerte, bajo la atenta edición de Matías Rivas y la aceptación del propio Parra.

Se trata, sin duda, de la mejor herencia que deja el antipoeta, aunque por esas cosas de la naturaleza humana el término tenga características polémicas en el contexto actual. O antipoéticas, más bien.

En el atractivo volumen es posible encontrar completos los libros “Poemas y antipoemas” (1954), “La cueca larga” (1958), “Sermones y prédicas del Cristo del Elqui” (1977) y “Hojas de Parra” (1985). A eso se suman selecciones de “Versos de salón” (1962), “Canciones rusas” (1967) y “Obra gruesa” (1969), además de una potente recopilación de trabajos aparecidos en revistas o incluidos en antologías varias. Usando un concepto parriano, Rivas las ubica bajo la sección “Calcetines Huachos”.

El editor desarrolla un trabajo atractivo, meticuloso y convencido, logrando un punto complejo: “El último apaga la luz” funciona –a la vez- como intensa vitrina para quien quiera adentrarse por primera vez a la aventura lírica de Parra y como una potente síntesis de su obra, para quienes la conocen y buscan disfrutarla reunida en un solo volumen.

Su principal mérito es que la antología enfatiza y explica en su propio mérito por qué se considera a Nicanor Parra como una figura de relieve en el panorama lírico de América Latina y el mundo.

“Ni muy listo ni tonto de remate/ Fui lo que fui: una mezcla/ de vinagre y de aceite de comer/ ¡Un embutido de ángel y bestia!”, plantea en “Epitafio” (“Poemas y antipoemas”). Mientras, en el poema “Chile” – de “Obra gruesa”- es posible reconocer algunas características de nuestra sociedad que han permanecido intactas: “Llegan a los 40 con barriga/ andan a salivazos con el cielo/ no reconocen méritos a nadie/ dicen estar enfermos y están sanos./ Y lo peor de todo/ dejan papeles sucios en el prado”.

La selección incluye, sin duda, al Parra imprescindible. Eso sí, no presenta su obra visual poética, los reconocidos “artefactos”. Según explica Rivas “requiere ser reproducida en otro tipo de condiciones, que escapan al propósito de esta obra selecta”.

Por el contrario, sí es posible apreciar algunas propuestas líricas diversas como varios monólogos y un par de diálogos de “Lear rey & mendigo” de 2004 (“Hizo de este clásico una versión propia”, explica el editor); la alocución “Discursos de sobremesa”, que lee al obtener el Premio Iberoamericano Juan Rulfo 1991; y los poemas de “News from Nowhere”, publicados en 1975 en la importante revista “Manuscritos”, del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile, dirigida por el escritor, periodista y ensayista Cristián Huneeus.

La suma de este libro dentro de la colección Lumen es una guinda en la torta del sello editorial español, que ya ha antologado a importantes figuras de la poesía local como Raúl Zurita, Claudio Bertoni, Mauricio Redolés y Elvira Hernández.

Si bien al antipoeta le pesa en el ámbito cultural no haber condenado el golpe militar de Chile en 1973 o el extraño encuentro -taza de té incluida- con Pat Nixon, esposa del ex presidente de Estados Unidos Richard Nixon, el año 1970, Parra es claramente reconocido como un intelectual de izquierda.

“El punto es que –en algún momento- se aburre de sectarismos o que por ser de un sector político deba rendirle pleitesía a figuras de los partidos”, explica el poeta y académico Naín Nómez. Para el profesor de la Universidad de Santiago, Parra “se sitúa políticamente en su propia torre de marfil que es la antipoesía y con ese lenguaje critica a todo el mundo”.

Inolvidable es su artefacto “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”, que hoy bien puede ser el meme que resume la vida del país.

A pesar de ese aparente vacío político, lo cierto es que su obra no evade los temas sociales que implican compromiso. “El pueblo chileno tiene hambre/ sé que por pronunciar esa frase/ puedo ir a parar a Pisagua/ pero el incorruptible Cristo de Elqui/ no puede tener/ otra razón que la verdad”, dice en pleno 1977 en “Los sermones del Cristo de Elqui”. A mediados de los 80, en tanto, plantea en “A propósito de escopeta”: “Dígase lupanar y no prostíbulo/ meretriz en lugar de prostituta (…)/ diga Pronunciamiento Militar/ y verá cómo le suben los bonos/ si dice golpe lo mirarán de reojo”.

Es en los años 80 cuando abraza con entusiasmo y de manera temprana para América Latina los conceptos del ecologismo, lo que fue –ciertamente- incomprendido durante mucho tiempo en la región. “El problema de la sobrevivencia de Chile es un problema ecológico y no tan sólo un problema político. La ecología no es sólo una ciencia de la naturaleza, sino que también una ciencia social”, plantea Parra en la prensa opositora a la dictadura.

De hecho, bajo esa idea, en 1983 propone la realización de un referéndum para solucionar el conflicto que vive Chile bajo Pinochet. En una entrevista para la revista “Hoy” en el mes de junio del citado año plantea sus principales ideas sobre el punto, que se parecen mucho a lo que –finalmente- ocurrió cinco años después, en 1988.

“Soy un antiviolentista pacífico que ve el horizonte muy negro. No vislumbro otra salida que el referéndum e invito a todos los trabajadores intelectuales de nuestra querida patria a solicitarlo conmigo respetuosamente”, plantea.

“Veo que las manifestaciones van in crescendo en el país y me parece que ha llegado el momento de tomar conciencia plena de lo que está ocurriendo. Personalmente, no veo otra salida que la consulta democrática al pueblo de Chile”, enfatiza de manera premonitoria.

Incluso, muchas de las propuestas argumentales que hace claramente son recogidas luego por los expertos que hacen la mítica campaña del No. “Que el pueblo de Chile exprese su voluntad soberana a la luz del día/ sin histeria/ sin rabia/ sin amenazas/ y sin paternalismos de ninguna especie”, plantea con un antipoema. El parecido con el texto de la citada campaña es evidente: “Sin odio. Sin violencia. Sin miedo. No más. Vote No”.

Al menos cuatro veces Nicanor Parra forma parte oficial de las postulaciones al Premio Nobel. De ahí surge su también recordado artefacto: “Creo más en el Kino que en el Nobel”. Su último reconocimiento es el Premio Cervantes el año 2011, estímulo que no puede recibir físicamente y envía a su nieto mayor a leer un discurso muy propio de la figura del antipoeta.

Teorías para explicar por qué nunca le fue conferido el máximo galardón literario del mundo hay muchas. Algunas se centran en esa invitación con té que acepta de la esposa de Nixon, en medio de una reunión internacional de poetas en Estados Unidos. La cita se da –precisamente- cuando Estados Unidos invade Vietnam con todo su poderío bélico.

Otras explicaciones se van por un lado más bien farandulero machista. Una relación sentimental con su traductora sueca Sun Axelsson que no terminó bien sería la razón, ya que le habría hecho un anti-lobby. La afectada, una reconocida poeta, ha desmentido constantemente esta versión: “No entiendo por qué han inventado durante tanto tiempo eso. Siempre he promocionado a Nicanor Parra en Suecia. Y él lo sabe”, dijo en una entrevista.

Al respecto, Naín Nómez ha dicho que “si se lo dieron a Bob Dylan, un cantante que aporta letras fundamentales y poéticas, ¿por qué no se lo dieron a Nicanor Parra, que baja la poesía del cielo a la Tierra, rompe con las vanguardias y crea un sistema literario nuevo?”.

Dice Parra en “Manifiesto” (incluido en “Obra gruesa”): “Contra la poesía de las nubes/ nosotros oponemos/ la poesía de tierra firme/ – Cabeza fría, corazón caliente/ somos tierrafirmistas decididos- / Contra la poesía de café/ la poesía de la naturaleza/ Contra la poesía de salón/ la poesía de la plaza pública/ la poesía de protesta social/ Los poetas bajaron del Olimpo”.

El antipoeta nace en San Fabián de Alico (actual Región de Ñuble) el año 1914 y muere el 23 de enero de 2018 en Las Cruces (Región de Valparaíso) a los 103 años.

“Yo no permito que nadie me diga/ que no comprende los antipoemas/ todos deben reír a carcajadas/ Por eso me rompo la cabeza/ para llegar al alma del lector”, dice Parra en “Advertencia”.

Y remata: “Además una cosa/ Yo no tengo ningún inconveniente/ en meterme en camisa de once varas”.

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