Conoce tres recientes hallazgos científicos hechos en Chile

Poco se sabe de los constantes avances que realiza la ciencia en Chile. Día a día son varios los espacios académicos en los que se hacen hallazgos de importancia global. Pero los medios no dan /damos cuenta de ellos.

En algunos casos logran seguir escalando hasta convertirse en propuestas reconocidas mundialmente o en otros se transforman en insumos esenciales para llegar a instancias mayores, como ocurrió con las investigaciones de los astrónomos chilenos Mario Hamuy, José Maza y Alejandro Clocchiatti que luego permitieron que un equipo encabezado por el astrofísico estadounidense Brian Schmidt pudiera obtener el Premio Nobel en 2011.

Invitamos a centros académicos a que nos hagan llegar informaciones de avances científicos hechos en Chile. En esta nota compartimos tres ejemplos recientes de muchos otros que esperamos seguir dando a conocer en el trascurso del año.

Observatorio La Silla/ ESO. Foto de H. Dahle

Un ojo poderoso para mirar el universo

Estrellas y nebulosas, entre otros cuerpos del universo, generan variadas frecuencias que son imperceptibles al ojo humano. De allí que para observar el espacio resulta imprescindible el uso de radiotelescopios.

En las últimas décadas el avance científico ha potenciado las características tecnológicas de estas herramientas. Un grupo interdisciplinario de investigadores chilenos desarrolló hace poco una nueva mejora para estos equipos, generando un complejo receptor de frecuencias espaciales que permite observar varios objetos simultáneamente con una alta calidad visual.

«Se trata de un dispositivo que recibe la señal del objeto observado de una forma sumamente compacta», explica el ingeniero David Monasterio, quien desarrolla un doctorado en Laboratorio de Ondas Milimétricas en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

El grupo llevó adelante un mini-receptor equivalente al tamaño de un ojo humano que captura imágenes del universo varias decenas de veces más rápido que la tecnología de la radioastronomía actual.

Se trata de la primera vez en Chile que se trabaja en circuitos integrados de microondas, lo que permite potenciar una gran sofisticación en una pequeña área física, pero que es clave para diseñar los receptores telescópicos.

Desde un punto de vista más amplio, este tipo de tecnología ofrece usos más allá que los exclusivamente astronómicos, como comunicaciones espaciales, mapeo atmosférico y aplicaciones de defensa estratégica.

Los avances de la investigación –que cuenta con el apoyo del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines, CATA- se publicaron en la revista especializada Transactions on Terahertz Science and Technology.

* Equipo: además del citado David Monasterio, los doctores Claudio Jarufe y Nicolás Reyes; y los académicos de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, Patricio Mena y Leonardo Bronfman.

Imagen: Comunicaciones DFI – MIRO – Universidad de Chile.

Una inquieta luz para iluminar la ciencia

Avanzados bisturís láser, potentes análisis de imágenes o complejas encriptaciones de información podrían hacerse al controlar una nueva fuente de luz descubierta por un grupo de investigación encabezado por físicos chilenos.

Se trata de una fuente localizada cuya intensidad varía caóticamente en el espacio y el tiempo, con una zona central fluctuante rodeada de otra homogénea. “La estamos empezando a comprender y en un futuro no muy lejano pretendemos controlarla”, asegura Marcel Clerc, académico del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

El hallazgo se produjo gracias a un avanzado análisis matemático y físico, que el equipo involucrado compara con algo parecido a las mitológicas bestias griegas llamadas quimeras.

Así como las citadas criaturas se conforman de una complicada mezcla de león, cabra y serpiente, «la investigación nos ha llevado a una mezcla de cosas totalmente inesperadas», dice Clerc.

Y es que para realizar el descubrimiento se han desarrollado simulaciones numéricas interactivas, métodos de análisis no lineal, medición de espectros de Lyapunov y transformadas de Fourier.

La verificación experimental y la aplicación de este tipo de fuentes de luz es el paso que viene y mantiene expectante a la comunidad científica del mundo. Los avances del hallazgo fueron publicados en la revista Chaos: An Interdisciplinary Journal of Nonlinear Science.

* Equipo: además del citado académico Clerc, Michel Ferré, investigador postdoctoral del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

Imagen: Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines, CATA.

Gases que envuelven las galaxias

Masas gigantes de gases enriquecidos con elementos más pesados que el helio rodean las galaxias. Hasta ahora, la ciencia señalaba que distribuido homogénea y simétricamente por todo el conjunto de cuerpos celestes, la síntesis de esos materiales más pesados se hacía en el centro del grupo.

Una reciente investigación efectuada por investigadores chilenos demuestra con observación empírica que la distribución de metales pesados puede ocurrir también en los bordes de las galaxias.

Para llegar a esa conclusión, varios equipos científicos chilenos han ido desarrollando diversas fases concadenadas. Lo primero fue mapear por primera vez la forma en que se componen y distribuyen los gases que rodean las galaxias. Ello se logró gracias a una técnica inédita, denominada tomografía de arco gravitacional.

A partir de eso, fue posible determinar la existencia de un disco extendido de gas enriquecido alrededor de una galaxia ubicada a unos 9 mil millones de años-luz de distancia. Hasta ahora había sido extremadamente difícil observar el fenómeno a distancias más allá del universo local.

«Gracias a la técnica desarrollada en Chile para tomarle una especie de tomografía de rayos-x a las galaxias en formación, fue posible mostrar evidencia observacional directa de la existencia de un disco extendido y enriquecido en una galaxia lejana», explica Sebastián López, académico del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.

El reciente hallazgo fue publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society

* Equipo: además del investigador del Centro de Astrofísica CATA Sebastián López, Nicolás Tejos (Universidad Católica de Valparaíso), Luis Felipe Barrientos (Universidad Católica de Chile), Cedric Ledoux (ESO), como primeros autores; y Antonia Fernández y Magdalena Hamel (ambas estudiantes chilenas del Magíster en Ciencias del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile), además de diez investigadores extranjeros.

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(*) Foto principal: Observatorio ESO, Chile/ R. Wesson

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