Camilo Blanes, hijo de Camilo Sesto, lanza nuevo disco: La fuerza de la herencia

Aunque para algunos no cuenta con los mismos registros vocales de su padre, lo cierto es que nadie como Camilo Blanes Ornelas -hijo único de Camilo Sesto– puede encabezar mejor un proyecto musical que intenta homenajear al autor de «Fresa salvaje» y «El amor de mi vida», entre otros intensos éxitos del cancionero de la balada iberoamericana.

El cantante de 36 años no la ha tenido fácil tras la muerte de su padre, ocurrida en septiembre del año 2019. Camilín, como cariñosamente le dicen sus cercanos, recibe de la noche a la mañana una responsabilidad tremenda como es administar el capital obtenido en la exitosa carrera de su progenitor.

Cálculos moderados señalan que la fortuna de Camilo Sesto se aproxima a unos US$10 millones (casi $8 mil millones), lo que -claramente- se trata de palabras mayores. A eso hay que considerar los derechos de autor del valiosísimo catálogo del intérprete de «Amor de mujer», que suman unos US$200.000 al año (casi $200 millones).

Con esas cifras, que a cualquiera marean, parece que Camilín ha estado deambulando por una orilla peligrosa. Según cuenta su madre -Lourdes Ornelas, una fiel fan mexicana de Sesto que llegó a ser su única pareja reconocida- el complicado heredero recibe malos consejos en los primeros momentos de sus nuevas tareas como heredero y «se deja influir por personas sin escrúpulos».

Todo eso, además, agravado por serios problemas con el alcohol, de acuerdo a las propias declaraciones de Ornelas. La situación pandémica global pareciera que funciona como efectivo tapón en el complejo escenario.

Su madre ha dicho que Camilín trata su adicción alcohólica con médicos y expertos, por lo que en estos meses se mantiene en su casa tranquilo, «reflexionando sobre el futuro». En algún momento anuncia que va a concentrarse cien por ciento en la administración de los bienes paternos, pero el bichito de la música no deja de darle vueltas.

Por su parte, el hijo de Camilo Sesto reconoce cosas algo distintas a las dichas por su progenitora: «Tengo días buenos y días malos como todo el mundo, pero he estado bien. Lo central es que no quiero cambiar por la herencia de mi padre. Es decir, cambiará mi forma de actuar, pero será para bien. Voy a seguir siendo productivo artísticamente o como sea. No he perdido mi rumbo”.

Y es en ese contexto que surge la confirmación de que, efectivamente, su carrera musical se encamina a un nuevo disco. De hecho, se trata de una producción que ya se estaba haciendo en México, país en el que Camilín nace y vive gran parte del año, elaborado a base de covers de varios cantantes, a lo que se suma un homenaje a su padre.

La crítica musical anota de manera negativa que no se trate de canciones propias, pero lo cierto es que la apuesta es grande. La expectativa sobre el disco de pronta aparición es intensa y de lo que se conoce de él camina en un término medio.

Camilo Blanes Ornelas no tiene el registro vocal de su padre, eso es evidente. Pero sí es posible encontrar en su propuesta artística un cierto timbre bastante similar, una aceptable calidad sonora y un efectivo control del fraseo.

Con esos elementos, el cantante ofrece canciones agradables al oído, con eficientes arreglos musicales. Por ejemplo, se conoce ya su versión de «No hace falta», canción original del cantautor argentino Alejandro Lerner, quien lo incluye en su exitoso álbum «Lernertres» el año 1984. El título original del tema es «No hace falta que lo digas».

La canción, sin embargo, se hace mucho más popular en la versión del mexicano Mijares, quien lo incluye en su álbum «Qué nada nos separe» del año 1991, bajo la nominación más corta de «No hace falta». El cover de Blanes Ornelas tiene una ligera actualización rítmica, sin quitarle su evidente matiz romántico.

Posteriormente a compartirse el cover del autor argentino, se da a conocer una selección que Camilin hace de algunos éxitos paternos como “Piel de ángel”, “Perdóname” y “Jamás”, entre otros.

La producción del registro está a cargo del mexicano Adrián Reyes, pianista de sesión que ha trabajado junto a artistas como Pedro Fernández y Fernando Allende, entre otros, además de ser un destacado arreglador de músicos cristianos. Del trabajo junto a Blanes resalta que el cantante «tiene un registro muy dulce, pero a la vez muy potente cuando se necesita».

Lo claro es que, siguiendo la tónica de «No hace falta» se entiende que «Tributo a mi padre» es un trabajo de baladas registradas en formato de covers, no de canciones propias.

Cuando en 2014 Blanes Ornelas edita su primer disco «Es lo que siento» hace un apunte que no deja de ser cierto y que hoy adquiere mayor peso: «Mi padre me dio luz verde. Él sería el primero en decirme que no me dedicara a la música si no lo estuviera haciendo bien».

Con esa producción ubica en los ránkings el tema «Perdóname», escrito entre el hijo de Camilo Sesto y el productor del disco George Noriega (quien ha trabajado con Ricky Martin y Shakira). La canción es, incluso, incluida como la principal en la teleserie «Corazón indomable», de la cadena Univisión.

El material completo de la producción es escrita por el propio Blanes Ornelas, aspecto que aún no se sabe a ciencia cierta si se repite en la nueva producción pronta a salir.

Finalmente, es el público el que evalúa si Camilin -quien, además de estudiar interpretación musical, también pasa por cursos de actuación en la reconocida academia del actor Lee Strasberg, en Los Ángeles- administra bien la fuerza de la herencia y la memoria, encontrando -en el fondo- su propio camino en la música.

«Tributo a mi padre» se presenta bajo el sello Fonovisa.

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