Apuntes para recordar al periodista chileno José Carrasco Tapia, asesinado en dictadura

Un día después de que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) atenta en forma fallida contra la vida del dictador chileno Augusto Pinochet, agentes de la policía secreta del régimen, la Central Nacional de Informaciones (CNI), asesinan -en la madrugada del 8 de septiembre de 1986- al periodista José Carrasco Tapia, dirigente gremial y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en represalia por la muerte de cinco guardaespaldas.

Al periodista lo encuentran acribillado a balazos en una de las paredes del Cementerio Parque del Recuerdo en el sector de El Salto, hoy conocido como Huechuraba, al norte de Santiago. Junto a él se encuentran en esos días los cuerpos también asesinados de Felipe Rivera Gajardo, electricista, militante del Partido Comunista; y Gastón Vidaurrázaga Manríquez, profesor, artista plástico y militante del MIR (en el kilómetro 16 de la Ruta 5 Sur).

A pesar del evidente riesgo que corre tras el golpe cívico-militar del 11 de septiembre de 1973, José Carrasco se mantiene en el país. Hasta ese momento lleva adelante una carrera destacada como miembro del consejo de redacción de «Punto Final» y corresponsal de los diarios “Uno Más Uno” de México y “Diario” de Caracas.

El 6 de diciembre de 1974 es detenido y comienza un inquietante deambular de casi dos años por diversos lugares de detención como Cuatro Álamos y Puchuncaví. Se exilia en México y Venezuela con su esposa de entonces, la periodista Olivia Mora, con quien tiene dos hijos, Iván y Luciano, regresando al país en 1984. Tras su separación, se relaciona con Silvia Vera. Viviendo con ella y con uno de sus hijos es cuando lo secuestran en 1986.

Aunque cada vez que enciende su auto cree que va a explotar, el periodista desarrolla una reconocida labor profesional y gremial en Chile tras el exilio. Es editor internacional de la revista “Análisis”, que se transforma en una de las principales revistas de oposición. Carrasco también es consejero del Colegio de Periodistas, miembro del Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y parte del Movimiento Democrático Popular (MDP).

Un día antes de su asesinato, a los 43 años, da una entrevista al medio “Prensa Latina” en la que comenta: “Amamos la paz y amamos la vida, pero más que nada amamos la justicia y amamos la libertad. Y por la justicia y la libertad estamos dispuestos a dar la vida si es necesario”.

La periodista Susana Kuncar recuerda que la noche de su muerte Juan Pablo Cárdenas -director de «Análisis»- le insiste telefónicamente que pernocte en casa de María Olivia Mönckeberg, pero no lo hace y se va de manera normal a su domicilio. En esos días llegan claras amenazas contra Carrasco a la publicación.

“Soy periodista, soy periodista, soy periodista”, con estas, sus últimas palabras escuchadas mientras se lo llevaban hombres de la CNI, pasa a conformar la lista de más de treinta profesionales y estudiantes de prensa asesinados o desaparecidos durante la dictadura.

Sólo veinte años después de su asesinato el ministro en visita Haroldo Brito dicta condenas contra catorce ex-agentes de la -a esas alturas- disuelta CNI por el asesinato de José Carrasco y los otros tres profesionales ejecutados ese fatídico 8 de septiembre de 1986. En diciembre del 2007 la 9° Corte de la Sala de Apelaciones de Santiago confirma el dictamen del ministro en visita.

Sin embargo, dos años después, la Corte Suprema resuelve rebajar la condena para los culpables, con lo que el ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, es condenado a doce años de cárcel, logrando un «descuento» de seis años.

Por su parte, los miembros de la brigada 11 de septiembre, Jorge Vargas e Iván Quiroz, reciben una rebaja de trece a siete años de condena. Y los once agentes operativos del organismo –quienes efectúan las ejecuciones- quedan en libertad bajo vigilancia de Gendarmería.

Ellos son: Pedro Guzmán Olivares, Gonzalo Maas del Valle, Kranz Bauer Donoso, Jorge Jofré Rojas, Juan Jorquera Abarzúa, Víctor Lara Cataldo, René Valdovinos Morales, Víctor Muñoz Orellana, Eduardo Chávez Baeza, Carlos Alberto Fachinetti López y José Ramón Meneses Arcauz.

La Escuela de Periodismo bautiza la calle de su antigua ubicación en el centro de Santiago con el nombre del periodista y también el auditorio del Instituto de la Comunicación e Imagen de la misma universidad.

** Imágenes tomadas desde internet y redes sociales, no pertenecen a Cultura y Tendencias

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