Productor musical chileno Jorge Ureta y el desarrollo del sector en el país: «A nivel tecnológico estamos muy bien, hay que seguir mejorando la enseñanza»

Creada el año 2013, la Academia Virtual TyP se centra en la enseñanza de música, producción y sonido. Formada por un equipo de docentes de amplia trayectoria en las áreas citadas, desarrolla sus clases completamente de manera online a través de un adecuado y eficiente método e-learning.

A cargo de la instancia se encuentra el ingeniero en ejecución en Sonido y productor musical Jorge Ureta, quien entre su destacada trayectoria destaca el desarrollo de reconocidos trabajos junto a Illapu y Aguaturbia, además de la mentoría en la producción de varias bandas emergentes.

A partir del jueves 11 de febrero la academia desarrolla el curso All Levels Training, que en ocho clases durante dos meses recorre desde la producción musical aplicada en Cubase hasta el proceso de edición, mezcla y masterización aplicado en Pro Tools.

¿Qué se puede decir cuando se habla de producción musical en Chile?

– Esencialmente, cuando hablamos de producción musical en Chile entendemos el uso de un software que permite grabar y editar el material. Con eso, es posible trabajar la afinación de voces, integrar instrumentos virtuales y mejorar lo registrado, entre otros procesos. Posteriormente, viene la fase de mezcla y masterización que es la etapa final de una producción. Esto es, a grandes rasgos conceptuales, lo que se desarrolla en esta área en el país.

Y de acuerdo a eso, ¿cómo ha sido la evolución de la producción musical en las últimas décadas?

– Bastante rápida, la verdad. En Chile esta evolución ha sido muy intensa en cuanto a las herramientas que existen para trabajar. Antes se grababa todo de manera analógica, lo que implicaba necesariamente contar con mucho equipamiento. Hoy ese requerimiento ha disminuido enormemente, gracias a las nuevas tecnologías. Se puede grabar desde cualquier home-estudio o en un estudio de grabación en sí, porque este material se toma y se procesa de manera digital.

En ese sentido, a mi juicio, el cambio en las últimas décadas en el país ha sido positivo, tenemos todas las herramientas al alcance. Lo que sí creo que debe seguir mejorándose aún es en el estudio profesional del área y en las horas prácticas que deben tener quienes se preparan en carreras relacionadas en los diversos estamentos académicos del país.

Siento que ahí los institutos y universidades están muy débiles. Recientemente desarrollé una malla curricular para técnicos en sonido y me preocupé de mejorar este tema. Junto a la calidad conceptual de la enseñanza, se requiere una rápida relación práctica con la tecnología existente en los estudios.

Me tocó ver el caso de muchos alumnos que no sabían cómo encender una consola. Eso no puede ocurrir. Y se trata de una falencia que debe ser recogida por quienes enseñamos.

Entonces, resumiendo, creo que a nivel tecnológico estamos muy bien y hay que seguir mejorando la enseñanza en el área, dándole también la importancia que se merece al conocimiento práctico.

¿Cómo se ubica la Academia Virtual TyP en todo este contexto?

– Coherente con lo que te comentaba antes, nuestra academia está muy comprometida con lo teórico y lo práctico. Y optamos por la vía virtual debido a la contingencia de los últimos dos años, pero también por una búsqueda conceptual.

En nuestros comienzos, por supuesto, contábamos con una sede en la que impartíamos clases presenciales y vivimos momentos muy intensos y positivos. Pero comenzamos a preguntarnos cómo podíamos seguir abriendo esta instancia y facilitar que personas interesadas en nuestras clases de Arica a Punta Arenas pudieran acceder a ellas.

En un primer momento, desarrollamos cursos grabados en video y los compartíamos a través de alguna red social. Comenzó a funcionar bastante bien con ese modelo y desde allí decidimos enfatizar el formato virtual.

El año 2019, por ejemplo, hicimos un taller virtual para la producción de bandas, cómo trabajar un grupo tanto a nivel de organización interna como en su relación con el circuito local, con los medios de comunicación, cómo registrar y patentar la música, etcétera. Lo hicimos junto a Cristóbal González, mánager de Santa Feria.

Participaron y se inscribieron muchas personas, en una actividad que fue muy especial. Comenzó en octubre y nos encontramos con el estallido social. En el taller abrimos espacios a las conversaciones que comenzaron a surgir tras ese acontecimiento, escuchamos y debatimos diversas posiciones, todo en un ambiente de mucho respeto y empatía. Son temas que siguen siendo muy importantes para el país y en el taller también los incluimos como dentro del contexto en el que se desarrolla un grupo musical en Chile.

En realidad, fue una instancia muy intensa, escucharnos, respetarnos, fue algo enriquecedor la verdad. En la actualidad, el tema de la pandemia tiene muy impactado a nuestro sector y hay que pensar maneras de cómo activarlo.

¿De qué manera evalúas, entonces, los caminos que han seguido como academia ?

– Siento que no nos hemos saltado ningún proceso. Cada uno de que quienes formamos esta instancia hemos pasado por todas las etapas que el área requiere. Desde la instalación de sistemas de audio hasta encabezar producciones importantes. Todo eso permite enriquecer mucho el plan educativo de los cursos, porque lo conceptual va fuertemente unido a la experiencia.

Entre muchas cosas buenas, eso permite también no tenerle miedo a la innovación. La práctica te permite entender que en ocasiones, cuando las cosas a veces pueden resultar parejas, es posible irle buscando novedades, buscando nuevos caminos, mayor dinamismo.

Hoy contamos con la mejor tecnologia para llevar a cabo una buena clase on line, con una efectiva interacción con el docente y quienes están en el aula. Todo eso lo hemos ido cumpliendo muy bien, somos un equipo de trabajo muy sólido, nos conocemos, hemos trabajado juntos, tenemos mucha comunicación. Hemos crecido, integrando nuevos espacios y herramientas.

Como academia nos interesa mucho integrar a muchas personas. Nuestros precios son accesibles porque nos interesa apoyar la producción nacional y con eso aportar a la cultura del país.

Finalmente, ¿con qué expectativa llevan adelante el curso All Levels Training?

– Está pensado para todos quienes quieran aprender cómo se trabaja con el sonido en un estudio de grabación o con el sonido en vivo. Se trata de una instancia muy buena porque, como dice su título, se abordan todos los niveles.

Somos tres ingenieros de gran experiencia quienes impartimos el curso, ente quienes destacan el argentino Fernando Curutchet, quien ha trabajado con Miranda! y el chileno Alejandro Maltés, quien ha hecho lo propio -por ejemplo- con Alex Anwandter.

Así, quienes hagan el curso van a recibir tres visiones diferentes, cada uno con sus propias experiencias, pero súper complementarias con el objetivo final. Se trata de ocho clases en dos meses que busca entregar aportes reales a los proyectos musicales de quienes terminen la actividad. La idea es formarlos en cómo trabajar profesionalmente en el área. Por cierto, una vez terminado el curso, se obtiene un reconocimiento de la academia por haber realizado la actividad.

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