«En el recuerdo de los demás»: La intensa trayectoria de la periodista y cantante chilena Tati Penna

Aunque no se sepa mucho, la voz de Tati Penna forma parte importante del inconsciente colectivo nacional. Especialmente desde los años 80, cuando registra atractivos y memorables jingles clásicos de la publicidad televisiva local, como «Más y más» de Coca Cola («Es la más natural/ es sentir libertad/ es vivir/ es mejor/ es sabor») o «Tus manos son tú» («Tus manos son tú/ mil veces al día/ manos creadoras/ manos de mujer»), de crema Atrix, entre muchas otras.

A mediados de los 80 -mientras paralelamente desarrolla con éxito estudios de periodismo- su talento vocal salta desde el mundo de los comerciales hacia una propuesta más elaborada: el grupo Abril. Aunque de vida corta (1979-1983), el sexteto se inscribe como una experiencia intensa en un país en dictadura, siendo considerado como «esencial» para entender el fenómeno del Canto Nuevo, que se desarrolla en esos años como protesta a lo establecido.

Con sólo un disco registrado (bajo sello Alerce, en 1982), el grupo mezcla con gran calidad folklore, jazz, música clásica y trova. Junto a cuidadas composiciones musicales que reúnen temas originales con covers del cancionero latinoamericano, destaca siempre el poco común timbre de Penna como vocalista principal.

Para la visita del Papa Juan Pablo II en 1987, radio Cooperativa produce un disco que se presenta como un homenaje al pontífice por su aporte a la paz entre Chile y Argentina. Se trata de «Voces sin fronteras», un trabajo de lujo que junta a artistas de uno y otro lado de la cordillera para el registro de canciones nuevas y también de versiones de temas conocidos. Es así como -por ejemplo- Óscar Andrade canta junto a César Isella, León Gieco con Cecilia Echeñique y Tati Penna hace lo propio con Roque Narvaja, en una inolvidable versión de «La verdad».

El tema bien puede ser una propuesta existencial de Tati Penna: «La verdad es imposible de ocultar/ aunque no la digas a nadie/ tú sí la sabrás» (…) «La verdad/ me necesita cada día más/ la necesito cada día más/ sin ella es imposible la libertad». Y en las horas actuales, suena con especial emoción: «Cuánto podrá morir un hombre/ si es verdad que alguna vez morirá/ Seguirá vivo por sus obras/ en el recuerdo de los demás».

Durante el año 1988, en plena campaña por el No, Penna forma parte de un grupo de mujeres que graba para la franja televisiva un tema escrito por Isabel Parra llamado «No lo quiero no», en el que también participan Cecilia Echenique, Tita Parra y Javiera Parra.

La canción -un poderoso hit feminista contra el dictador, pero también con un claro mensaje antipatriarcal- tiene buena aceptación y forma parte de la parrilla habitual de radios como Umbral y Cooperativa. La instancia resulta propicia, además, para su primer disco solista.

Luego del triunfo del No y de Patricio Aylwin al año siguiente, Tati Penna entra a la década de los 90 no como cantante. Su inconfundible voz ahora se incorpora de lleno a potenciar a la periodista, quien forma parte de la «nueva» TV como un símbolo de renovación.

Aunque marca hitos importantes -como inaugurar el segmento de los matinales en TVN, junto a Felipe Camiroaga, y nunca escabullir temas incómodos en la pantalla abierta- la conductora no desarrolla al máximo su carrera televisiva.

Si bien no es excelsivamente punzante, su estilo es muy directo para la época. Desarrolla así un preciado talento para abordar en TV temáticas muy difíciles en los primeros años de la democracia como homosexualismo, feminismo, divorcio o justicia para los Derechos Humanos. Por ello nunca es bien vista por los conservadores ejecutivos televisivos que aún pululan en los canales chilenos.

Aunque también desarrolla la docencia en la Universidad Andrés Bello y el periodismo escrito -durante la dictadura, en revistas Clan, dirigida por Delia Vergara, y Pluma y Pincel, dirigida por Cecilia Allendes; y luego en democracia en revista Siete+7 , dirigida por Mónica González- su trabajo comunicacional adquiere más connotación en TV y radio, espacios en los que deja una evidente huella, obteniendo variados premios.

Pero no hay caso: su forma de encarar los temas no resulta cómoda para los tiempos del «consenso», de «la medida de lo posible» incluso para los años de «crecer con igualdad», lo que explica su lejanía de la TV a comienzos de la década 2000. Sólo aparece en espacios acotados, nunca le entregan la posibilidad de encabezar un estelar. Muchos piensan cómo hubiese sido un «De Pé a Pá», por ejemplo, con Tati Penna. O un «Viva el lunes».

En el año 2011 reaparece en pantalla, pero en formato de pago (cable), reemplazando al periodista Julio César Rodríguez en el programa de entrevistas «Sin Dios ni late». Surgen también, más o menos en esos años, los primeros problemas con la esclerosis múltiple, por lo que Tati Penna decide alejarse nuevamente de las pantallas.

A la situación que debe vivir con la complicada enfermedad, su suma a comienzos del año 2021 la presencia de un agresivo cáncer toráxico. Es lo que, finalmente, provoca su muerte el miércoles 14 de abril.

Desde 2016 se desempeña en el Consejo Nacional de Televisión. Sin embargo, dos años después -bajo el actual gobierno de Sebastián Piñera- el organismo es presidido por la actual candidata a gobernadora de Santiago por Evópoli, Catalina Parot, quien la despide antes del plazo fijado por contrato.

La razón que argumenta la entidad es la presentación prolonogada de licencias, por lo que tendría «salud incompatible con el cargo». Esgrimir esa razón resulta especialmente contradictorio viniendo de Parot, quien tiene discapacidad en sus piernas (producto un cuadro de poliomielitis que sufre a los seis meses de edad). A todas luces es una acción muy poco inclusiva.

Para Penna, la situación es arbitraria y obedece a un “capricho” de quien la despide. Sin embargo, hay algo peor: el despido incluye la solicitud de devolución de sueldo. El caso se encuentra en los tribunales de Justicia.

A pesar de esa incómoda situación que, sin duda, complica sus últimos años de vida, la trayectoria de Tati Penna deja un margen particularmente positivo que -probablemente- el tiempo incremente. Muchos ya la señalan como la primera feminista de la televisión chilena. Se trata de, al menos, un comienzo. Lo cierto es que «en el recuerdo de los demás» la figura de la cantante y periodista va ir sumando más luz. Merecidamente, por cierto.

** Una de las escasas actuaciones del grupo Abril en la TV abierta. Año 1982, programa de Canal 13 «Hola Domingo» / tomado desde el Canal Youtube de REC TV, sin ánimo comercial, citando la fuente y usando el link para compartir.

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