No dejan de atormentarme

Estaba sentada cuando todo empezó. Lo último que recuerdo es que estaba tranquila, pero tampoco lo recuerdo muy bien. Hace tiempo no estoy tranquila, hace tiempo que no duermo bien, hace tiempo no río como hace tiempo y eso que yo reía como un jilguero.

¿Dije ya que estaba sentada? Es que últimamente todo se me olvida mas rápido que antes, me cuesta almacenar la información, así que perdón si no te dije que estaba sentada y tranquila… O eso es lo que recuerdo, no lo sé en realidad.

Bueno, como decía, estaba sentada cuando todo empezó, en mi escritorio, me parece, estaba haciendo las muchas tareas para el colegio y la universidad, estaba muy abrumada, cansada, fatigada, recuerdo que me dolía la cabeza, pero no tengo mucha certeza, ya que el dolor me nubla los recuerdos.

Alguien tocó a mi puerta, eso es raro, nunca nadie toca, además estaba sola en mi casa, o eso es lo que recuerdo. Abrí la puerta, era una especie de ser transparente, como un fantasma, pero sin cara, porque según lo que sé, los fantasmas tienen cara, pero no lo sé…

Me dio miedo, mucho miedo, tengo un lejano recuerdo de haberle preguntado: “¿Quién eres? ¿Qué haces?”. A lo que me responde: “Soy Matemáticas, vengo a atormentarte”. Creo que pensé que era una broma de mal gusto, porque me acuerdo de haber cerrado la puerta de un portazo. Producto de la rabia me empezó a doler más la cabeza.

Me vuelvo a sentar en mi escritorio, con angustia, mucha angustia, bastante angustia. De la nada, siento otro golpe en la puerta, no quería abrir, me rehusé a abrir, intenté ponerme audífonos y música, para ignorar los golpes, pero llegó un punto en el que eran tantos golpes, que eran imposibles de ignorar… estaba angustiada, ¿te había dicho que estaba angustiada?

Pues sí, estaba muy angustiada y asustada, desconecté los audífonos del celular y puse la música lo más fuerte que pude, pero no funcionaba nada, no podía dejar de escuchar los golpes. Me enojé, me levanté y abrí la puerta “¡Déjenme tranquila de una buena vez!” Pero antes de que terminara la frase, habían tres fantasmas más, era una locura, pero no me acuerdo muy bien.

Uno mencionó que se llamaba “Filosofía”, otro “Volumen II” y el último “Lenguaje”, ni siquiera pude cerrar la puerta, ya que entre los cuatro me empujaron y entraron, o quizás yo me caí producto del impacto, no sé, pero ¿te dije que lograron entrar? Ni siquiera tuvieron la decencia de pedir permiso, una total carencia de modales.

En fin, la cosa es que lograron entrar, tuve mucho miedo, estaban desordenando todo lo que había ordenado con tanto esfuerzo. Y lo peor, me seguían a todas partes, intenté ir a hacerme un pan con huevo, porque con todo el estrés me dio hambre.

Llegué a la cocina, puse la paila en el fuego cuando escucho: “Esa paila es muy grande, usa una más chica”, “Le echaste mucho aceite, te va a quedar seco”. Tenían opiniones sobre todo lo que hacía, incluso sobre lo que pensaba, constantemente tenía miedo, mucho miedo, no sabía qué querían de mí, ni qué querían hacer conmigo.

¿Acaso querían matarme del susto? No lo sabía, o quizás sí lo sabía, pero prefería olvidarlo, o quizás nunca lo supe en realidad, no lo sé.

¿Te conté que tenía mucho miedo? Me daba terror pensar en ellos. Intentaba dormir, pero aparecían en mis sueños, su mera presencia era capaz de quitarme la motivación.

Un día, me harté, tomé el valor que no había tenido y los enfrenté, me senté con cada uno de ellos a conversar, a ver qué era lo que querían, a desarrollar cada una de las cosas que querían que hiciera, lo hice solo para que dejaran de atormentarme, no porque en realidad me importara.

En un momento, desaparecieron, no sé cómo, pero ya no estaban, no había rastro de ellos, me alegré por unos minutos. Pensé que por fin todo había acabado, pero entonces me di cuenta de que aún estaban, pero no presencialmente, sino que ahora vivían en mi cabeza y eran aún más difíciles de manejar.

Opté por acostumbrarme al miedo y a la incertidumbre.

Preferí no hablar con nadie sobre mi experiencia con los fantasmas. Después de todo pensarían que estaba loca, quizás sea cierto, o quizás no, quizás todo fue mi imaginación, no lo sé…

Cambiando un poco el tema, ¿Te conté sobre mi experiencia con fantasmas? ¿Esa que me pasó el otro día?

 

(*) El texto corresponde al Primer Lugar de la Categoría B del certamen, comprendiendo a alumnos de entre 2o Medio a 4o Medio del colegio.

1 Comment

  1. Eduardo Díaz 08/11/2021 Reply

    Excelente¡¡¡, creo haber conocido a uno de esos fantasmas, pero el mío me tiraba del pelo y olía a rayos, era amigo de uno de los grandes, ese que yo más detestaba, me dejo una cicatriz en la pierna el día que lo mate, de eso hace 43 años, 2 meses, 8 días, ahora escribo desde mi oficina en la casa, un trio de queltehues cuida a su polluelo recién nacido, es hora de un café, un mal olor conocido me llega desde la cocina.

    te dije que el mío me tiraba el pelo?

    Gracias por tu cuento, me gusto mucho.

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